lunes, 22 de marzo de 2010

Juzgar por el pasado:Cuando la memoria se impone ante el desastre.

 Madrugada del 7 de febrero de 2010. La naturaleza desata su furia en tierras trasandinas, un terremoto de 8.1º en la escala de rister sacude a chile y causa fuertes replicas en San Juan y Mendoza principalmente. Los noticieros muestran la destrucción de un país que ha quedado desbastado, sobre todo en zonas costeras, las que se vieron afectadas por el maremoto que siguió al sismo. Pronto la suma de muertos y desaparecidos va creciendo, la desesperación de familiares y amigos ubicados dentro y fuera del país aumenta proporcionalmente a la falta de información. El deterioro de las líneas telefónicas deja a chile incomunicado, aislado del globo.

Las imágenes de gente desesperada que recurre a los saqueos para conseguir alimentos, son repetidas por todas las emisoras de nuestro país y el mundo. La falta de los insumos básicos para la mínima subsistencia es grande. Sin agua, abrigo ni techo el pueblo chileno se hunde en el pánico, cuando una nueva replica se siente y la información de alerta, que brindan las autoridades, se torna confusa.

De este lado de la cordillera, viviendo el desastre desde afuera, las opiniones son muchas. Hablan especialistas, funcionarios y periodistas, pero también se hacen oír voces que no deberían ni siquiera emitir opinión, cuando en vez de evaluar la magnitud del desastre prejuzgan por la historia. "Esta bien, se lo merecen por haber ayudado a Inglaterra cuando luchábamos por nuestras islas" se oyó por ahí. "Eso les pasa por querer sacarnos parte de la patagonia" se alzó otra opinión.

Si hay algo que debe quedar en claro es que los que toman las decisiones en nombre de un pueblo son los funcionarios del gobierno de turno y que ante todo se esta hablando de seres humanos en situación de riesgo y con derecho a una vida digna como cualquiera de nosotros. Es evidente que este tipo de pensamiento proviene de personas que no tienen ni poquito de amor propio. Antes de expresar este tipo de pensamientos deberían ponerse en la piel de los habitantes de este país hermano, al que la fatalidad y el desastre les esta jugando una mala pasada.